Imagen de dos chicas fumando
Prevención al consumo de drogas

Por qué es importante que hablemos de drogas de una manera diferente

Imaginemos que después de invertir en medios policiales, de asistencia social y sanitaria y medios educativos con la intención de prevenir y reparar los daños asociados al consumo problemático de drogas, la proporción tanto de jóvenes y adultos que consumen drogas apenas varían significativamente de año a año.

¿Qué es lo que estamos haciendo mal?

Por la cuenta que nos trae, este artículo está centrado en los esfuerzos educativos para atajar estos problemas, tanto en la escuela como en casa. Y la pregunta que hace falta plantearse es: ¿Si el objetivo de la sensibilización temprana es evitar o retrasar la edad de inicio al consumo, qué tal está funcionando?

Según indica la encuesta ESTUDES (16-17) que analiza patrones de consumo de sustancias entre jóvenes de 14 a 18 años en toda España, los datos más relevantes para el tema que nos ocupa hoy son los siguientes:

Alcohol:

  • La edad media de inicio al consumo son 14 años.
  • Tres de cada cuatro encuestados han bebido en el último año.
  • Un 67% en el último mes.

Tabaco:

  • La edad media de inicio al consumo de tabaco son 14’1 años.
  • Una de cada cuatro personas encuestadas lo ha fumado en los últimos 30 días.

Cannabis:

  • Edad media de inicio al consumo de 14’8 años.
  • Una de cada cuatro personas de la muestra afirma haberlo consumido en el último año.
  • Algo menos de una de cada cinco (18’3%) en el último mes.

Por mencionar las drogas que mayor prevalencia tienen en el consumo entre adolescentes.

Imagen de dos chicas fumando

¿Significa esto que habría que reforzar la dureza, la frecuencia o la gravedad de las campañas? Porque estamos hablando de menores de edad y de proporciones que no son, ni mucho menos, marginales.

Planteémoslo de otra manera. ¿Qué información se está dando en estas campañas? Probablemente la misma que darías en casa, aunque quizás algo más completa. Relatos desde una perspectiva unilateral sobre personas que se arruinan la vida por el consumo, advertencias del potencial adictivo de las drogas junto a historias de pendientes resbaladizas, incisión en la cantidad y la gravedad de los riesgos asociados. Datos intimidantes basados en una realidad muy concreta con intención de meter yuyu y quitar las ganas de planteárselo.

Pero si tuvieras 16 años y te hubieras cogido ya un par de buenas moñas… ¿cómo encajarías la idea de que probar la droga te desgracia la vida? Si tú estás bien. Y todos tus amigos. Y tus padres. Y toda tu familia en navidad brinda con champán y habitualmente come con vino o cerveza. Estas observaciones redundan en un hecho que todo el mundo conoce, especialmente asociado al alcohol, pero que a la hora de tratar este tema suele pasarse por alto, y es que no todos los consumos son problemáticos. No por tomarte unas cañas con tus amigos un fin de semana estás condenado al alcoholismo. Hay una diferencia entre uso experimental u ocasional y abuso.

Quizá esta disonancia entre la teoría y la experiencia de nuestros chavales, además de la aproximación dogmática en la que no se escucha lo que ellos conozcan o lo que tengan que decir, explica que estos discursos en casa y estas metodologías en la escuela no les generen  interés y lo vivan como exageraciones tremendistas. Que mal está, pero ojalá todo el problema de estas perspectivas acabase en que no cumplen eficazmente su objetivo.

articulodrogodependencias2

La cuestión es que, en gran parte de las ocasiones, la postura del “No a las drogas” no contempla el consumo como una realidad que gestionar de manera inteligente y responsable, sino únicamente como un peligro a evitar, y a quien se anima a que lo eviten es a jóvenes que probablemente ya hayan entrado en contacto con él. La consecuencia es que la relación de estas personas con lo que están consumiendo no se contempla más que como un error y se pierde la oportunidad de ofrecerles información o herramientas para lidiar con ello responsablemente.

Dicho de otra manera, desde el conocimiento objetivo de que el consumo es real y el contacto con las drogas, legales o ilegales, tarde o temprano será una realidad para ellas y ellos, estamos ignorando al elefante en la habitación y creyendo que con decir a nuestros jóvenes que no le presten atención dejarán de hacerlo. Así que cuando se acerquen, lo harán a ciegas y sin saber cómo tratar con un elefante, que es un bicho potencialmente peligroso y al que tratar con respeto: les estamos dejando en una situación de desinformación y, por tanto, de vulnerabilidad.

Por esto mismo resulta importantísimo conjugar los discursos de prevención del consumo, que tienen su punto fuerte en la prevención cuando se trata con las personas que no hayan empezado a consumir, con medidas y discursos de reducción de riesgos que pongan esfuerzo en ofrecer la información y las herramientas necesarias para que las personas que tengan interés en estas experiencias no se lancen a ciegas poniendo en riesgo su salud.

Para poder llevar a cabo esta tarea en casa hace falta desarrollar una serie de habilidades que se han dejado entrever a lo largo del artículo, como aprender a generar un espacio de escucha y diálogo que promueva la comodidad para poder hablar abiertamente y en el que sientan que pueden plantear sus dudas; promover el pensamiento crítico para que puedan contrastar información y sacar sus propias conclusiones; educar en la toma de responsabilidad para que las consecuencias de sus actos se ajusten bien a lo que esperan conseguir –a nadie le gusta pasarlo mal- y, especialmente, es importante aprender sobre drogas con información real y fiable, más allá del estigma o los prejuicios que pueda haber, porque hablando desde las exageraciones y el desconocimiento perderemos cualquier fiabilidad como fuente y con ella la oportunidad de ser de verdadera ayuda.

Intentar tratar todas esas cuestiones con el detalle y la atención que se les debe prestar excede las posibilidades de este texto, con lo que iremos desgranándolas en próximos artículos con la esperanza de que sean de vuestro interés y de utilidad para poder ponerlas en práctica en vuestra tarea educativa y, quién sabe, quizá también para aprender nuevas estrategias que aplicar al propio consumo.

Nos vemos en la próxima.

Fernando Marqués Delgado – Técnico del proyecto de reducción de riesgos en consumo de alcohol y otras drogas “Acción Botellón”  y voluntario en el proyecto “Energy Control” de reducción de riesgos integral en consumo de drogas.

Photo by Mikail Duran on Unsplash
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s